La degeneración macular asociada a la edad es una enfermedad degenerativa, como su propio nombre indica, de la mácula. La mácula es el área central de la retina y aporta al ojo su mayor visión. Puede manifestarse a partir de los 50 años, padeciéndola con mayor probabilidad cuanto mayor es la persona.

La mácula tiene un color amarillento que contrasta con el resto de la retina y consta de un tejido muy sensible a la luz, el cual nos aporta el detalle fino de los objetos. Por tanto, si la mácula comienza a degenerarse, se notará una rápida pérdida de visión en la zona central del campo visual, lo que será muy notorio para el paciente.

La sintomatología del paciente será una bajada de visión más o menos rápida que suele ir asociada a la deformación de las imágenes, lo que se conoce como metamorfopsias y los pacientes lo manifiestan en la percepción sinuosa de las líneas rectas. Hay que tener especial cuidado ya que al principio puede pasar desapercibida si  ocurre en un solo ojo mientras que el otro no padece ningún tipo de degeneración macular asociada a la edad. Por ello, un diagnóstico precoz mediante pruebas oftalmológicas, siendo la tomografía de coherencia óptica (OCT) la que mayor información nos aporte, es vital en este tipo de pacientes.

 degeneración macular asociada a la edad

En las imágenes se muestran las metamorfopsias (izquierda) que padecen los pacientes con degeneración macular asociada a la edad respecto a una visión normal (derecha).

Tipos de degeneración macular asociada a la edad

Existen dos tipos de degeneración macular asociada a la edad: seca y húmeda. La más habitual es la DMAE seca (no proliferativa), la cual muestra una pérdida de visión lenta y progresiva debido a que la mácula se va degenerando paulatinamente a lo largo de la vida del paciente.

Sin embrago existe un porcentaje de pacientes, entorno a un 20%, que pueden desarrollar una DMAE húmeda (proliferativa) a medida que la degeneración macular va avanzando. En este tipo de degeneración macular asociada a la edad, la pérdida de visión es mucho más rápida puesto que se acumula líquido en el área macular, lo que implica un rápido tratamiento de la patología mediante inyecciones intravítreas de fármacos antiangiogénicos (anti-VEGF).

Estos fármacos se suelen inyectar periódicamente dependiendo de la evolución de la degeneración macular asociada a la edad en cada paciente. Tras el tratamiento, la agudeza visual del paciente aumenta notoriamente. En estudios publicados recientemente por la revista Ophthalmology en enero de este año, se ha demostrado que los fármacos inyectados mensualmente para combatir la DMAE proliferativa o húmeda pueden hacer desaparecer los signos de actividad neovascular.Después de estas inyecciones mensuales, el tratamiento se prolongó gradualmente en intervalos de dos semanas hasta un máximo de 12 semanas (un total 8-9 inyecciones por paciente) consiguiendo aumentar los valores de agudeza visual de estos pacientes y disminuir el grosor central de la retina

También hay que tener en cuenta que el diagnóstico de la evolución de la degeneración macular asociada a la edad húmeda depende de la zona lesionada en la retina: tienen menor probabilidad de desarrollo de una atrofia geográfica los pacientes con lesión en el epitelio pigmentario subretiniano en comparación con los demás áreas lesionadas (Retina, febrero 2015).

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