Gracias a la constante evolución en el diseño de lentes intraoculares, hoy en día podemos corregir diferentes y variados defectos refractivos, como es el caso del astigmatismo.

Las lentes intraoculares tóricas se llevan adaptando desde 1994, cuando Shimizu publica los primeros resultados con el modelo NT-98B de Nidek. Hasta hace pocos años, los pacientes con astigamatismo requerían el uso combinado de técnicas incisionales, con las limitaciones que estas implican en cuanto a predictibilidad, potencia, estabilidad o accesibilidad. Con la introducción de las lentes intraoculares tóricas, actualmente es posible ofrecer garantías de compensar el defecto esferocilídrico del paciente.

El astigmatismo es un defecto de uno o ambos lentículos que tiene nuestro ojo: córnea y cristalino. Se debe a la geometría irregular que tiene nuestra córnea (astigmatismo corneal) o nuestro cristalino (astigmatismo cristaliniano).

Para ello, la mejor solución en este tipo de pacientes que se enfrenten ante una cirugía de cataratas es la lente intraocular tórica con el fin de conseguir la emetropía, es decir, no depender de su corrección óptica en gafas o lentillas. Sería una lástima realizar una cirugía de cataratas en un paciente con defecto esférico (miópico o hipermetrópico) y tórico (astigmatismo) y poner una lente intraocular que solo le corrigiese el componente esférico, ya que finalmente tendría que usar una gafa que le corrigiese ese astigmatismo residual.

Si el paciente usa lentillas, es necesario retirarlas  al menos una semana antes de la exploración preoperatoria. Las pruebas necesarias antes de la intervención serían la realización de una refracción subjetiva, topografía, queratometría y una biometría. Con esta batería de datos podemos realizar el cálculo para la orientación de la lente intraocular dentro del saco capsular. También hay que tener en cuenta el astigmatismo inducido por el cirujano a la hora de realizar las incisiones durante la cirugía de cataratas ya que aún siendo de escasa cuantía con las incisiones actuales, puede modificar la selección de la lente o su orientación.

La lente intraocular tórica es una lente biconvexa con el cilindro tallado en positivo con unas marcas de orientación las cuales nos indican dónde está posicionado el eje del cilindro.

En el mismo momento de la intervención pero previamente a la cirugía es necesario marcar un eje de referencia para posicionar la lente. El resto de la cirugía se realiza como una facoemulsificación habitual y antes de terminar se vuelve a recomprobar que la lente intraocular tórica está situada en la posición correcta respecto a los ejes de referencia previamente marcados.

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La rotación de la lente intraocular tórica suele ser poco probable y menos aún una vez que el saco se ha contraído y las cápsulas anterior y posterior se han fusionado (entre la primera y segunda semana). Si fuese necesaria la recolocación de la lente, se realizaría en la primera semana tras la cirugía.
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