El láser Argon se descubrió en el año 1960 y desde entonces es usado para tratar las lesiones producidas en la retina. Con este laser podemos conseguir que una gran cantidad de energía se focalice en un mismo punto de manera continua.

El láser Argon emite en diferentes longitudes de onda, entre 488 y 514 nm, las cuales son absorbidas por la melanina y la hemoglobina.

La acción principal del láser Argon es fotocoagular los tejidos oculares en los que incide, por lo que donde más usaremos este láser es en la retina. También nos sirve para realizar trabeculoplastias aunque cada vez esta opción está más en desuso debido a la aparición de la técnica SLT.

En la trabeculoplastia se realizan una serie de quemaduras no perforantes en la malla trabecular para facilitar, a través de dichos orificios nuevos, la salida del humor acuoso desde el interior hacia el exterior del ojo. Por ello la principal indicación de esta técnica es para pacientes con glaucoma de ángulo abierto (GPAA), con un porcentaje de éxito entorno al 80% y consiguiendo una reducción de la tensión ocular de un 30%.

Pero como hemos mencionado anteriormente, el mayor uso del láser Argon es para tratar lesiones retinianas. Con él conseguiremos realizar una quemadura terapéutica en dicha lesión, produciendo una alteración mínima en el tejido que la rodea.

Para poder acceder a la zona dañada y observar bien el procedimiento es necesario dilatar la pupila del paciente mediantes tratamiento con gotas oftálmicas para después interponer una lente tipo Goldman y poder realizar la fotocoagulación mediante el láser Argon.

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Los principales pacientes candidatos a este tipo de láser Argon son aquellos que puedan sufrir en un futuro próximo un posible desprendimiento de retina y haya que realizar una fotocoagulación por desgarros por tracción vítrea, degeneraciones en empalizada o agujeros retinianos.

Un desprendimiento de retina lo pueden sufrir con mayor frecuencia los pacientes miopes o con antecedentes de desprendimiento. Cuanto mayor sea una rotura retiniana, mayor es el peligro de desprendimiento de retina. O también aquellos desgarros que haya notado el paciente, mediante fotopsias o aumento de las miodesopsias, tendrán peor pronóstico respecto a los encontrados en un control rutinario. Aquellas roturas localizadas en la retina superior tienen más facilidad de desgarro respecto a las localizadas en la retina inferior. Si nos encontramos ante una lesión sin pigmentar el riesgo de desprendimiento será mayor porque nos indicará que es más nueva.

No debemos olvidar también que el paciente diabético que presente una retinopatía diabética pueden ser candidatos al tratamiento de fotocoagulación con láser Argon. La maculopatía diabética es la causa más común de alteración visual ya que presentarán un edema macular que ha de ser valorado para tratarlo mediante fotocoagulación independientemente del grado de agudeza visual porque el tratamiento reduce el riesgo de pérdida visual en un 50%.

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