La radiación ultravioleta puede provocar daños irreversibles en los diferentes tejidos de la superficie ocular así como a nivel interno.  España es un país con mucha radiación solar, por lo que siempre hay que llevar los ojos bien protegidos independientemente de que empecemos a adentrarnos en los meses de inverno.

Hoy en día en cualquier establecimiento de óptica podemos encontrar infinidad de gafas solares con diferentes filtros, categorías y modelos.

En cuanto a la coloración, existen diferentes filtros pero con todos ellos debemos conseguir un aumento de contraste y una mínima modificación en la percepción de  los colores.

El filtro marrón suele ser una buena opción para personas miopes y con astigmatismo. El filtro verde funciona bien en los hipermétropes. Los filtros amarillos o naranjas son adecuados para utilizarlos en condiciones de baja luminosidad, con niebla, días nublados intensos o en la conducción nocturna, ya que aumentan el contraste de los objetos. No son nada recomendables para condiciones de luminosidad normales y/o altas. Los filtros rosas y azules modifican la percepción de los colores.

Existen otros tipos de filtros como los fotocromáticos que se modifican dependiendo de las condiciones lumínicas y de radiación UV: en condiciones de baja luminosidad (interiores) se aclaran, comportándose como una gafa con cristal transparente. Pero si las condiciones de luminosidad aumentan (exteriores), el cristal se oscurece, comportándose como una gafa solar.

 

Los filtros polarizados consiguen bloquear los reflejos horizontales producidos en superficies brillantes como cristales, espejos , agua o asfalto. Funcionan de la siguiente manera: la luz solar no está polarizada por lo que vibra en todas las direcciones. Cuando llega a una superficie en la que puede reflectarse  el rayo reflectante sale vibrando en el plano horizontal generalmente. Por ello este tipo de filtros bloquean los rayos proyectados en el eje horizontal, convirtiéndose en el candidato ideal para conductores, pescadores, deportistas acuáticos y de nieve (aunque en este último caso cabe destacar el especial cuidado en esquiadores que vayan por las zonas congeladas fuera de las pistas: el hielo al reflectarse será bloqueado por la gafa polarizada, por lo que el esquiador no podrá apreciar esa zona más peligrosa).

 

Los filtros espejados tan de moda actualmente son recomendados para situaciones deslumbrantes, como la práctica de deportes náuticos, ya que en la superficie de la cara anterior de la lente tienen un revestimiento que permite reflejar parte de la luz. Un tratamiento de alto vacío consigue el espejado de una lente generando una fina capa metálica de níquel y dióxido de silicio sobre la cara anterior.

 

Además de toda esta variedad de filtros que acabamos de describir, dentro de cualquier tipo de ellos tenemos diferentes categorías que van desde 0 hasta 4 para clasificar la transmisión de la luz visible que entra a través del cristal, independientemente de la radiación ultravioleta.

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Una categoría 0 es para exteriores con poca luz o incluso para interiores en personas que sufran fotosensibilidad. Una categoría 1 es recomendada para condiciones lumínicas normales que se pueden dar en la ciudad y para conducir por ella. La categoría 2 está indicada para realizar deportes al aire libre y también para conducir. Una categoría 3 la recomendaremos a aquellos usuarios que practiquen deportes en montaña o para la playa. Y ya por último la categoría 4 la recomendaremos en deportes de alta montaña, deportes de nieve, para la navegación y deportes acuáticos. Y especialmente cuidado con ella porque no deben usarse para conducir.

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